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Una conexion extraña- Cap.9

Ese fin de semana tocó salida con sus amigos. Josh estaba especialmente simpático con él después de las disculpas que Tom le había pedido. El gemelo mayor no solía ser muy educado en este aspecto, además era demasiado orgulloso para pedirle disculpas a alguien. Fueron al mall a flirtear con chicas.
En casa, en el barrio de clase media baja cerca de la costa de L.A., Bill se daba los últimos toques a su cabello. Había logrado darle volumen, despejando más que nunca su amplia frente. Pintó sus ojos de color negro, y exhibió un aro en su ceja derecha. También se vistió con su mejor ropa, una chaqueta negra de cuero, una polera apegada al cuerpo y unos pantalones pitillo.
Miranda lo había invitado a salir en Halloween. Había una fiesta en un club de Beverly Hills. La muchacha tenía bastantes contactos allí, y logró que le dieran dos invitaciones a la fiesta de esa noche.3
A ese club iba mucha gente famosa y no quería parecer un intento de famoso. Bill quería parecer uno de verdad, aunque no lo fuera. A las nueve estuvo listo.
Will se encontraba en una cena con sus compañeros de trabajo, por lo que no lo vio mientras se arreglaba.
Mirando lo vendría a buscar en el auto de su padre. Estuvo echado en el sillón bastante tiempo, mirando la TV, hasta que sonó el timbre.2
-Ah, eres tú, Tom.. -dijo, sin poder evitar un tono de decepción.
Tom entró a la casa, mirándolo de pies a cabeza.
-¿Y esas pintas?
-Iré a un club con Miranda.
Tom asintió con la cabeza, mirando su cabello con curiosidad.
-Volverás ¿A qué hora?6
-No lo sé. La fiesta puede alargarse -dijo Bill, corriendo las cortinas.
Tom no dejaba de observarlo, y eso empezaba a cohibirlo. Se veía realmente bien, como una estrella de rock o algo parecido. Bill era su propio estilista, y un excelente estilista.
-Allí está.
El chico fue a la puerta, mientras Tom se asomaba por la ventana.
Miranda venía radiante, pero Tom no pudo evitar pensar en que Bill se veía más guapo que ella aún siendo un chico. Era extraño, pero era así.+
-¡Oh, Bill! ¡Te ves increíble! -exclamó Miranda al verlo en el umbral de la puerta.
-Lindo coche -dijo Tom, mirando el auto por la ventana.
-Es de mi padre.
Tom se volteó a verlos, y vio cómo Miranda le tocaba el pelo a Bill, la chaqueta y el aro en su ceja derecha. Bill rió nerviosamente todo el tiempo, mostrando sus perfectos dientes.
-Bill, te aviso, quizás no volvamos hasta mañana -dijo Miranda, acariciando los hombros de su chaqueta.
-¿Por qué? -preguntó Bill, frunciendo el ceño.
Tom sonrió disimuladamente ante la ingenuidad de su hermano menor.5
-Ya lo verás -dijo Miranda, guiñándole el ojo.
Bill miró a Tom y le hizo un gesto de despedida con la mano.
El club Moonlight era uno de los más concurridos de Beverly Hills para las fiestas para gente famosa. A Miranda le costó encontrar un estacionamiento.
-¿Podrías manejar tú? -le dijo la chica, complicada.+
-No sé manejar muy bien.
La muchacha lo miró sorprendida, pero no hizo ningún comentario. Bill bajó la vista, algo avergonzado y miró por la ventana a la larga fila de coches.
-No importa -dijo Miranda- . De seguro tendré la mejor pareja de la noche.
Bill le sonrió, agradecido
Al final pudieron estacionarse, pero debieron caminar un buen trecho entre el auto y la entrada al club.
-Qué lugar tan lujoso -dijo Bill, mirando la amplia entrada alfombrada de color burdeo.
Estaba abarrotado de gente. Miranda fue de su brazo, muy coqueta, como si presumiera de algo. Bill, por su parte, no paró de mirar a su alrededor, tratando de reconocer a algún famoso.
En la entrada, Miranda mostró sus invitaciones y entraron al vestíbulo, muy ruidoso y lleno de lámparas. Allí Bill pudo ver mejor, y pudo reconocer a actores como Shia LeBeouf y Kirsten Dunst, a quien se quedó mirando maravillado, y preguntándose porqué había quienes decían que era de las actrices menos agraciadas de Hollywood.
Distinguió a unos raperos hablando en un lugar de la sala, y se los quedó mirando un buen rato, nostálgico. ¿Qué estaría haciendo Tom?+
-No puedo creer que esté aquí -dijo Miranda a su lado, apretando demasiado su brazo.
Entonces tuvo una visión, un recuerdo salido de la nada en su cabeza.
Estaba en la micro. El motor sonaba silenciosamente a sus oídos de borracho. Abrió los ojos, soñoliento, y vio su mano entrelazada a la de Tom, sobre la cálida pierna de su hermano. Más allá se veía el pasillo de la micro, pero sólo puso atención a aquello que tenía más cerca, al hombro de Tom, en el cual descansaba soñoliento, oyendo el latido del corazón de su hermano contra su oreja.
Bill miró su mano derecha, la que Tom había tomado durante su camino de perdición hacia la autopista del norte de L.A. ¿Por qué había hecho eso Tom?
-Una foto, por favor -les dijo un fotógrafo.1
-Bill... -Miranda lo tomó de esa misma mano, y posó mientras Bill miraba serio hacia la cámara.+
-Una sonrisa, por favor -le dijo el fotógrafo, inclinándose un poco.
El chico dio un disimulado suspiro y trató de esbozar una sonrisa. Su cabeza estaba en otra parte, en... Tom, en el recuerdo de su mano tomando fuertemente la suya.
El fotógrafo se alejó, y Miranda rió por lo bajo.
-Eso ha sido fantástico.
Bill siguió al fotógrafo con la vista, y vio, pasmado, que se detenía a tomarle una fotografía a una actriz cuyo nombre no recordaba.+
-¡Vengan! ¡Ustedes! -dijo de pronto el hombre, llamándolos.
Miranda se indicó a sí misma.
-¿Nosotros?
Se acercaron, sorprendidos.
-Pónganse juntos.
Bill se puso entre la actriz y Miranda, y otro joven que estaba presente te ubicó al otro extremo.
El flash parpadeó un par de veces y el fotógrafo les dio las gracias antes de ir a cazar otro pez.+
-Hola, soy Camila Lawson -se presentó la actriz
-Buenas noches. Mi nombre es Bill Moore.
-Yo soy Miranda Wong. Mucho gusto.
-Mucho gusto -dijo el joven- . Yo soy Charles Keys.
-¿Van por un trago? -preguntó la actriz Camila Dawson.
-Claro.
En realidad la joven le hablaba a Bill, pero Miranda era la más extrovertida de los dos.
-Perdona, ¿ Tú apareces en "Resistance Keeper"? -preguntó Miranda a la joven mientras se servían unos tragos.
Bill miraba alrededor, distraído. Quería hallar un lugar tranquilo donde poder llamar a papá al celular, o a Tom...
-Lo sabía, lo sabía. Te he visto en algún lugar... Esa película me llegó al alma, es muy emocionante.
-Muchas gracias. La verdad disfruté mucho la filmación, aunque fue muy cansador.
Camila nuevamente se dirigió a Bill.
-Por cierto, gran peinado -le dijo.
Bill le sonrió, halagado.
-A ti te queda genial el rapado.
-Gracias. Me costó bastante decidirme a raparme.
El corte la favorecía de sobremanera. Había muy poca gente que se viera bien con ese tipo de corte.+
-¿Tienes estilista o algo así?
-No. Me lo hice esta tarde.
-Uou. Es un peinado único
-No. Me lo hice esta tarde.
-Uou. Es un peinado único.
Miranda, por su lado, se puso a charlar con Charles Keys, aunque mirando de soslayo a Camila, que parecía mirar muy intensamente a Bill.
-¿Ustedes son novios?-preguntó Camila.
-No, somos amigos -dijo Bill.
Un flash les llevó por la derecha, y vieron a un fotógrafo nuevo enfocándolo. No hizo ningún esfuerzo por sonreír, puesto que ni siquiera le había pedido permiso. Al mirar hacia él, nuevamente divisó a los raperos de antes.+
-¿En qué piensas? -preguntó Camila Dawson, observándolo con curiosidad.
-¿Ves a esos raperos de allá?
Camila asintió.
-Tom se viste mejor que ellos.
Camila frunció el ceño.
-¿Es alguien que quieres mucho?
Bill la miró, sorprendido, y asintió lentamente. Ella sonrió, contagiada con la expresión de afecto de Bill.
-Es mi hermano. No nos veíamos desde que teníamos un año y medio.
-Vaya. Eso es... un poco triste.
-Sí -Bill miró el vacío- . Creo que perdimos mucho tiempo.
-Entonces creo que, en vez de andar con chicas los fines de semana -dijo Camila- , deberías pasar el tiempo con él, ¿No crees?
Bill parpadeó varias veces, perplejo.
-Vamos, eres un chico guapo, mira cómo te fotografían. No eres famoso, ¿verdad?
-No.
-Y aún así te están adorando. Vas a tener muchísimo tiempo para andar con chicas. Lo que debes hace ahora es preocuparte por pasar tiempo con tu hermano, la persona que más quieres en el mundo, ¿no?
-¿La persona que más quiero en el mundo?
-Sí -dijo Camila, alzando las cejas- . Cuando hablaste de él pusiste una expresión d afecto que no te la quita nadie. Soy actriz, sé de lo que hablo.
Bill asintió.
Miró de soslayo a Miranda, sintiéndose un poco culpable.
-Miranda -la llamó.+
-¿Sí?
Camila se alejó d allí con Charles.
-Debo irme.
-¿Qué? Acabamos de llegar.
-Es que... necesito hablar con Tom.
Miranda puso cara de reproche y luego dio un suspiro. No parecía contenta, pero tampoco enojada.
-OK. Te llevaré a casa.
-Puedo ir solo. Tú quédate.
-No podrás llegar solo. Ven.
Lo tiró de la mano y lo llevó entre la multitud.
-Lo siento, de verdad.
-Está bien. Comprendo. Escuché lo que hablabas con Camila Dawson. Uff, qué chica tan sabia.
Miranda iba manejando casi en la oscuridad, pero no perdía detalle del camino.
-Si de algo me di cuenta hoy es de que... eres especial. Tom es algo especial, pero tú... eres increíble.
Miranda le sonrió dulcemente. Bill notó que se le calentaba la cara.
Al llegar a casa vio que las luces estaban encendidas, y bajó del auto sin despegar la vista de la ventana de la habitación de Tom.
-Muchas gracias, Miranda -le dijo Bill, en la puerta.
-No hay de qué. Yo volveré al club ahora.
-OK. Me sentía algo culpable por eso.
Dentro, Tom había escuchado el motor del auto y se había asomado por las cortinas de la oscura sala de estar. Desde allí veía a Bill y a Miranda. Estaban muy cerca el uno del otro, conversando.
Entonces vio cómo la muchacha se ponía en puntillas y besaba a Bill. Su hermano no cerró los ojos, a causa de la impresión. Miranda se apartó de él, y ambos esbozaron pequeñas sonrisas, antes de que la chica se dirigiera a su auto. Bill la vio irse desde las escalerillas de la casa, sobándose el brazo.
Tom se devolvió a su habitación en silencio. No quería que Bill supiera que lo había visto todo, o en realidad, le daba lo mismo. De hecho, sería divertido molestarlo con el tema.
Para su sorpresa, Bill se detuvo frente a su pieza. Tom levantó la vista de su notebook.
-Hola. Llegaste temprano.
Bill asintió con la cabeza, sonriendo de una forma muy rara.
-¿Y? ¿Cómo estuvo? -dijo Tom, sin poder resistirse- ¿Lo hicieron?+
Se acercó a Bill, ansioso por saber.
-¿Si hicimos qué?
-Ya sabes. 
Bill frunció el ceño.
-¿Cómo íbamos a hacerlo? Apenas nos conocemos.
-Ya eres su mejor amigo, Bill.
Bill continuó con la vista en el suelo.
-No me digas... -dijo el gemelo mayor, dándose cuenta- Nunca lo has...
Bill negó con la cabeza y fue a sentarse a la cama de Tom, donde se encogió de piernas, avergonzado.
En realidad no quería hablar de ese tema, era algo que lo avergonzaba un poco. Además, había venido hasta allí en auto pensando en hablar con Tom, pero ahora que lo tenía en frente, se daba cuenta de que no tenía nada de qué hablarle.+
Además con Tom era todavía más callado que con los demás, porque no se sentía obligado a tener que hablar demasiado.
-Eres virgen. Cielos
Bill alzó la vista hacia Tom. Una cosa era pensarlo y otra era decirlo.
-Debí suponerlo -continuó Tom-. No has follado con nadie, Dios...
-No he hecho el amor con nadie -le corrigió Bill.
-Cómo sea. No has estado con nadie. Eso es... muy grave, Bill. Debemos corregirlo.
Tom fue hacia su mochila y sacó una maltrecha libreta del bolsillo exterior.+
-Te conseguiré alguna para mañana.
-No quiero que pase con una desconocida, Tom.
-Conocida o desconocida da lo mismo -dijo Tom, buscando su libreta de teléfonos- . Podría ser Samantha. Estuve con ella una vez. Es buena, pero no tanto.
Bill lo escuchaba atento, pero horrorizado. Definitivamente los habían criado de maneras muy diferentes.
-Ah, Carla está bien también. Es mulata y es... preciosa. Te gustará. A mí me gustó. Tiene unas piernas...
Bill se cubrió los brazos con ambas manos, oyendo hablar a su hermano de las chicas con las que se había metido, con una naturalidad que le parecía enferma.
-Mildred, tal vez. Lo hicimos dos veces seguidas -Tom rió, recordando esto.
-Es suficiente, Tom -murmuró Bill.
-¿Y con Miranda porqué no pasó nada? Los vi besarse -dijo Tom, acercándose a él a unos dos palmos de su cara- ¿De verdad no hicieron nada? -preguntó, con una pícara incredulidad
-No -el chico alzó la vista a Tom- . Luego podré andar con chicas. Quiero... dedicarme a otras cosas ahora, cosas que por el momento son más urgentes.
-¿Qué cosas? ¿Te refieres al colegio? Puedes dividir el tiempo entre el colegio y las chicas, Bill. Además, William dijo que recibió un informe acerca de ti del otro colegio, y eras un buen alumno. Aunque flojees este último año, vas a quedar en la Universidad...+
-No es eso -dijo Bill, tomando la mano de Tom, y mirándolo con una sombra de aflicción en los ojos.
-¿A qué cosas quieres dedicar tu tiempo, Bill? Perdona, pero no se me ocurre nada más.
-A ti.
Tom frunció el ceño un poco, mirando ahora a su hermano a los ojos.
-Podríamos pasar tiempo juntos desde ahora -dijo Bill, sonriendo y apretando fuertemente su mano entre las suyas- , podrías enseñarme a jugar al Playstation, podríamos ir a comer pizza hasta reventar, ir al centro comercial y mirar a la gente pasar, o podríamos ir con Josh, con Steve...
-Con mis amigos si que no, Bill -dijo Tom, riendo como si la sola idea le pareciera absurda- . Entiende que somos diferentes. Nunca vamos a encajar. Además -su mano se escapó de entre las de Bill, perdiendo el poco contacto que su hermano había establecido- yo también tengo vida, no puedo ir por ahí contigo a todos lados, ir a comprar ropa o hacer las cosas que a ti te gustan, porque no es lo mío, ¿entiendes?. Yo ando con mis amigos. Hoy fuimos a agarrarnos chicas al mall, luego fuimos a las casas de ellas, tuvimos sexo con ellas... Tú no harías esas cosas, ¿o sí?
Bill bajó la vista a la mano de Tom. Su hermano la había apartado de las suyas.
-Ni siquiera has tenido sexo con alguien, podrías llevar el anillo de castidad de los Jonas y no quitártelo hasta los 30 años. Yo soy diferente, tengo la libido alta, me gusta andar con varias chicas a la vez, molestar a los vecinos y hacer cosas ilegales. Y tú... a ti te gusta la moda, combinas tu ropa mejor que una chica, hoy tuviste la posibilidad de ir a una fiesta en Beverly Hills con una de las chicas más lindas de la escuela porque no quieres sólo tener sexo con ella... A mí nunca me invitaron a una fiesta de esas y mucho menos se me acercaría una chica como Miranda Wong. ¿Estoy en lo cierto o no, Bill?4
El chico asintió con la cabeza, sin mirarlo a la cara.
-Qué bueno que entiendas.
Tom se levantó de su cama y se dirigió a la puerta.
-A propósito, Will regresa en una hora o dos. La fiesta con los profesores se alargó un poco.
Bill asintió, y Tom, satisfecho, se fue de la habitación para ir a la cocina, justo cuando el gemelo más joven comenzaba a sollozar silenciosamente.
Tom se detuvo en el pasillo, pasmado, y se volteó a mirar la puerta de la habitación, cuya luz iluminaba una pequeña parte del pasillo, dejándolo a él en la penumbra.
No entendía porqué a Bill le dolía tanto. No tenía lógica, porque apenas se conocían.
Recordó lo que Bill había dicho. Bill había encontrado a su madre muerta, y de uno u otro modo debía haberlo traumado. Probablemente se sentiría mal, de repente en un lugar nuevo para él, con su supuesta familia, con un hermano que no quería serlo...
Tom se apoyó contra la pared, oyendo los sollozos de Bill en la habitación, tan silenciosos, como si estuviera luchando por no hacer ningún ruido, para que nadie supiera de su dolor.
Mientras más lo pensaba Bill, más se daba cuenta de que debería enojarse con Tom, de que debería odiarlo, pero lo que sentía era dolor, dolor por su cruel indiferencia. Era cierto que su relación había mejorado en las últimas semanas, pero no había pasado de tratarse de idas al colegio, conversaciones rápidas en la cena y un buenas noches al anochecer. Sus amigos venían en tropel a casa, jugaban al playstation, andaban en patineta en la calle... Una vez habían organizado una guerra de globitos de agua frente a ala casa, y Bill los había visto desde la ventana de la pieza de Tom. Allí pudo ver a su hermano reventar globos en la cabeza de sus amigos, vio divertido cómo se empapaba, como se quitaba la polera mojada y seguía jugando, como un niño, con su pelo trenzado y una hermosa sonrisa en el rostro.
Tom era adorable cuando no andaba de malas, terriblemente adorable y especial, y era mucho mejor que él, más alegre, más sociable, apegado a sus amigos, era realmente... una persona maravillosa.+
Y él no podía tenerlo.

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